jeudi 3 mars 2011

Time is running out

Vuelta a la tranquilidad y la normalidad aquí en Chateauroux. Mamá y Blanca se han ido esta mañana y me he quedado sola, Virginia ha venido a comer y ahora a ver qué hago con las vacaciones que me quedan. Pero vamos a hacer memoria de estos fantásticos días.

El sábado por la mañana bien temprano me levanté para ir a la estación y cuando llegué me encontré nada más y nada menos que a Titi, Jojo y Jordan pues ésta primera se iba a París en, atención, el mismo tren que yo. Nos sentamos juntitas y todo, en amor y compañía. Tras las despedidas me subí al tren y en dos horas estaba abrazando a mi querida madre, que me recibió entre lágrimas y a mi hermana, que me recibió entre improperios, como d'habitude. Opel Corsa y ligera llovizna que nos acompañó hasta el hotel y en general todo el día en Disneyland. Qué mágico todo dios, me lo pasé como una enana. Sin demasiados contratiempos y nada importante que reseñar, hasta el incidente de la farmacia y los hongos vaginales, momento de risas+++, cena en McDonalds y a la cama pronto. Amaneció el siguiente día con nubes y claros, día perfecto para ir al parque de no ser por el frío infernal que hacía, pero en general todo bien. A la salida, 5 de la tarde pusimos el TomTom para ir a mi casa, nos derrumbamos cuando vimos 300 y pico km, pero allá que nos pusimos en camino y tras 4 horas y media y atascos por doquier, llegamos al foyer para que el guardian de la coleta nos diga que no nos podíamos quedar. Nos quisimos morir y matar, pero tras una llamada al final medio se solucionó todo, pero resulta que Óscar ha desaparecido del mapa y no teníamos colchón. Resultado: madre picada y yo durmiendo en la raja con las niñas, como antaño. Eso sí, dormí como un bebé. Pero primero visité a mi querido, aunque no tenía el chichi pa farolillos y me fui pronto para la cama.
Amanecimos al día siguiente y un poquito de Carrefour a comprar provisiones, luego Babou y por la tarde visita a la ciudad. Al día siguiente castillos del Loira bonitos donde los haya y por la tarde a Ikea. Comprar mueblecitos para mi casa y le lendemain tranquilitas aquí, fuimos a ver los lagos en coche y ya a la noche un poco de billar con mi hermana y los chicos. Se quedaron flipados con mi hermana y sus 14 años. Y mi hermana flipada con ellos, y luego mi madre. Un show digno de olvidar.
Y nada, hoy nos levantamos prontito, visita rápida a la Belle Île, repostar y à bientôt, entre lágrimas (como no podía ser de otra manera). Ya habrán llegado a París, espero que estén bien.
Me he encontrado a Jonathan, que se nos va del foyer con su novia, o eso he creído entender. Este muchacho le tira a todo, a ver cuanto le dura.
Y nada, ahora a hacer puzzle y terminarlo para poder cambiar los muebles de sitio, ya lo tengo todo más o menos organizado, mi vida empieza a estar con las patas en su sitio. Y eso es bonito.

Todo sigue sobre ruedas, alguna que otra conversación pendiente pero yo tranquila, a mi ritmo, como siempre. Y el tiempo que pase y que pase lo que tenga que pasar.

À plus tard!

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