Pues eso, que lo que pasó, pues pasó. Y punto.
Pero no queda ahí la cosa, no. Sino todo sería demasiado fácil...
En fin, al final el del taller vino a recoger mi coche. Le interesaba, desde luego, que tenía ya los cócteles molotov preparados por si se ponían tontos.
En el trabajo siguen mis viejitos, y mi querida Dolores, que ya mantenemos conversaciones en español y todo. Aunque quizás pronto se acabe mi felicidad y me cambien de puesto, pero no importa, yo me adapto a todo. Por cojones, porque no hay otra. Es lo que toca...
He retomado la guitarra. Poco a poco, se hace lo que se puede.
Y poco más. Echando de menos, y esas cosas. Con visitas previstas que no se sabe nunca como pueden acabar. Recuerdos... Pensar, y que me recorra el cuerpo un escalofrío...
Historias que pasan. Noches aleatorias, despertares mágicos, desayunos al sol, barbacoas. Aprovechando lo que la vida nos ofrece, que no es poco. Sin saber qué será de mí en unos meses.
Y eso, que hoy estoy melancólica. Qué le vamos a hacer.
Por lo pronto irme a dormir, y a darlo todo mañana. Que todo acaba pasando.
Tengo que buscarme nuevas distracciones. Y ya tengo algo en el punto de mira. Veremos a ver mi puntería...
Bonne nuit!
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