O cómo cerrar una etapa de mi vida y empezar otra (y no morir en el intento)
Todo terminó con un sueño, una petición de amistad en Facebook y su correspondiente rayada mental que dura días y semanas, un reencuentro, y las mismas gilipolleces de siempre. Otra vez dije no, ya no porque hubiera alguien esperándome, sino por orgullo y porque ya me han tomado por gilipollas demasiadas veces. Soy yo la que decido. Y desde aquí puedo asegurar que ese guantazo es el más merecido de la historia de la humanidad, y la sensación de satisfacción (mezclada con una tasa de alcohol considerable) es indescriptiblemente deliciosa.
Y todo comenzó con una tarde y noche en la playa, bajo una lluvia de estrellas, face à la mer, rien que nous deux (et des autres derrière), quelques bières, un peu de musique, des calins comme ca faisait longtemps. Un tendre moment mystique (même sans magie ca peut marcher). Retrouvaille à Nice deux semaines après et 4 jours de se lever l'un à coté de l'autre, de promener main dans la main, de regarder la mer à deux. Suena cursi que te cagas, pero estoy como en una nubecilla y a la vez triste porque está lejos, y nunca he querido una relación a distancia, pero por alguien así merece la pena intentarlo. Y ya veremos que pasa.
Bonne nuit! :)
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