Esto es lo más grande.
14:00, en la puerta de la Chambre de Commerce: "tía, paso de ir a ver al camarero, que fatiga, no sé qué...".
Hoy era nuestro último día con Almu, día divertido donde los haya, aprendiendo la jerga francesa (esto es, palabrotas), así que tras la clase nos hemos ido a tomar un café. Tras varios intentos fallidos hemos ido a la misma cafetería que fui con Sebastien. ¿Y quién estaba allí?. El mismísimo, el camarero de La Ola Caliente. Vamos, vaya mal rato he pasado. Y todas contra mí picándome, "¡ve a decirle algo!". Que no, que me dejéis en paz.
Pues que si quieres arroz, Catalina. Al final, coge Virginia un papel ROJO y le ha escrito una carta, empezando con un "Cher serveur des beaux yeux bleus". El resto prefiero no recordarlo, algo así como que mi mvl no reconoce las llamadas, que me mande un mensaje para tener su número y polladas del estilo. El caso es que nos hemos pasado por el restaurante y lo hemos echado por el buzón. Qué vergüenza, OMG.
Y yo que sé, estoy esperando a ver si hay contestación, aunque ahora mismo estará o descojonándose, o pensando quién coño era Berta de las 3. Que mal.
Y lo más triste, íbamos a irnos ya para la parada cuando hemos visto que el bus pasaba en 20 min. Total, que decidimos ir a cogerlo a Voltaire y coger el 1. Misión cumplida, pero en dirección contraria. Así que vuelta al origen, ya solo quedaban 10 min, así que con los pies entumecidos porque hace un frío que gèle, ya estoy en casa sana y salva y queriendo morir de la fatiga de pensar que ahora mismo alguien en Chateauroux está pensando que soy gilipollas, y es que tiene cojones, que parecemos preadolescentes hiperhormonadas.
En fin, mañana es el último día de Patricia, y el día en que tengo un curso de "carrito de emergencias" de 14.30 a 16. Y trabajo de 6.30 a 14. ¡Bien!.
Dooooooooonc, à demain!
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