Hoy, he contestado mi primera llamada telefónica, ¡en francés!. Ha salido mejor de lo que esperaba, eran los de SFR para concretar el rendez-vous con el técnico. El viernes si dios quiere y no pasa nada, vendrá, lo que no sé es cuando podremos tener de una puta vez internet. Pero bueno algo es algo, me ha subido la moral bastante.
La siguiente de la mañana ha sido mi primera labor como enfermera enseña-alumnas, ayudando a Amira a poner su primera vía, le ha quedado monísima y me lo ha agradecido un millón de veces. Así da gusto ir a trabajar.
Luego clase de francés, otro perro y no me gusta el pescado, cosas que pasan, no se preocupe usté.
Y el toque mágico del día: compras en un centro comercial perdido más allá del polígono del Shatorrú, gracias a mi querida mamá ya tengo dinero para gastar en tonterías (velas, por ejemplo).
Eso sí, todo amenizado por un frío de los que se caga la perra:
- Hace más frío que en Shatorrú
- Hace más frío que esperando el autobús para ir al Cap-Sud
- Hace más frío que alicatando un iglú
Pues eso, que hacían 4 grados o menos, manos y cara a punto de la congelación, pero después de Finlandia nada puede detenerme.
Al volver a casa me he hecho la cena, ensaladita sana, que ya iba tocando, ducha y a dormir, que mañana ya a las 6 y media a darlo todo. Y por la noche cena con la peña del hospital, a ver como sale la cosa.
Au revoir!
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